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Detalles: Categoría: Estudios | Publicado: 17 Abril 2015 | Visto: 2222

 

Creemos:

 

1.    En la inspiración verbal de la Biblia. (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21)

 

2.    En un Dios que existe eternalmente en tres personas, a saber: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (1 Timoteo 2:5; Judas 1:25)

 

3.    Que Jesucristo es el unigénito del Padre, concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Que fue crucificado, sepultado y resucitó de entre los muertos. Que ascendió al cielo y está hoy a la diestra del Padre como nuestro Intercesor. (Romanos 8:3; Gálatas 4:4)

 

4.    Que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios; y que el arrepentimiento es ordenado por Dios para todos y necesario para el perdón de los pecados. (Romanos 3:23)

 

5.    Que la Justificación, la Regeneración y el Nuevo Nacimiento se efectúan por Fe en la sangre de Jesucristo. (Romanos 5:1-11; Tito 3:5)

 

6.    En la santificación, subsecuente al nuevo nacimiento, por Fe en la sangre de Jesucristo, por medio de la Palabra y por el Espíritu Santo. (Romanos 6:19-22)

 

7.    Que la santidad es la norma de vida, de Dios, para su pueblo. (1 Pedro 1:15-16)

 

8.    En el bautismo con el Espíritu Santo, subsecuente a la limpieza del corazón. (Hechos 2:1-4)

 

9.    En hablar en otras lenguas, como el Espíritu Santo dirija a la persona, lo cual es la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo. (Hechos 2:4; 10:46; 19:6)

 

10.   En el bautismo en agua por inmersión, y que todos los que se arrepienten deben ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. (Mateo 28:19; Marcos 16:16)

 

11.   Que la sanidad divina es provista para todos en la Expiación. (Salmo 103:3; Isaías 53:5)

 

12.   En la cena del Señor y del lavatorio de pies de los santos. (1 Corintios 11:23-34; Juan 13:1-20)

 

13.   En la premilenial segunda venida de Jesús. Primero, para resucitar a los justos muertos y arrebatar a los santos vivos hacia Él en el aire. Segundo, para reinar en la tierra mil años. (1 Tesalonicenses 4:13-18)

 

14.   En la resurrección corporal; vida eterna para los justos y castigo eterno para los inicuos. (Daniel 12:2; Juan 5:28,29)

 

 PREGUNTAS:

 

 

1.    ¿Qué es la inspiración verbal de la Biblia?

 

La Biblia es el único libro escrito por inspiración de Dios, en el sentido de que Dios ha guiado personalmente a sus escritores. La inspiración de la Biblia se define como una enseñanza que Dios ha impartido directamente a sus autores y que, sin destruir ni anular su propia individualidad, su estilo literario o intereses personales, Dios ha transmitido en la misma Su completo e íntimo pensamiento, y así ha quedado registrado por sus autores humanos. Al formar las Escrituras, es cierto que Dios empleó a escritores humanos; pero esos hombres, aunque no pudieran haber comprendido todo lo que estaban escribiendo, sin embargo, bajo la guía de Dios y su mano directriz, produjeron los 66 libros que forman la Biblia, en la cual se halla una fascinante continuidad y una constante evidencia de la obra del Espíritu Santo dirigiendo sus plumas.

 

2.    ¿Qué es la Inspiración verbal y plenaria?

En la historia de la iglesia, la visión ortodoxa de la inspiración ha sido descrita como verbal y plenaria. Por inspiración verbal se quiere significar que el Espíritu de Dios fue quien guió la elección de las palabras usadas en los escritos originales. Sin embargo, la Escritura indica la factura humana. Varios libros de la Biblia reflejan las características personales del escritor, en estilo y vocabulario, y con frecuencia sus personalidades están expresadas en sus pensamientos, opiniones, plegarias o temores. No obstante, aunque son evidentes los elementos humanos en la Biblia , la doctrina de la inspiración plenaria sostiene y afirma que Dios lo dirigió, de tal forma que todas las palabras que fueron usadas, lo fueron igualmente por Dios, e inspiradas por El. Esto se pone de relieve por el uso de la palabra «plenaria», que significa «completa inspiración», como término opuesto a los puntos de vista que afirman que sólo hay una parcial inspiración en la Biblia.

Otras palabras descriptivas adicionales se añaden con frecuencia para aclarar lo que es la doctrina ortodoxa. Se declara que la Escritura es infalible en el sentido de ser precisa e inmune a todo error. También se declara que la Escritura es inerrable, significando con ello que la Biblia no contiene ningún error, como declaración de hecho. Aunque la Biblia puede registrar en ocasiones declaraciones de los hombres que no son ciertas, o incluso palabras de Satanás, como en Génesis 3:4, ( Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;) en todos esos casos, aunque la declaración atribuida a Satanás o a los hombres está fielmente registrada, está claro que Dios no afirma la verdad de tales declaraciones. Al afirmar que la Biblia está verbal y totalmente inspirada, además de ser inerrable e infalible en sus declaraciones de la verdad, se sostiene que la guía perfecta y sobrenatural de Dios es suministrada a toda palabra de la Escritura, de tal forma que la Biblia pueda ser considerada como una precisa y exacta declaración de la verdad divina.

La seguridad de la inspiración se aplica, por supuesto, a los escritos originales solamente y no a las copias, traducciones o anotaciones. Como no existe ningún manuscrito original, los eruditos se han extendido en gran medida para determinar la precisión del texto de la Biblia de que ahora disponemos. Para el propósito de enseñar la verdad, puede presumirse y tenerse por cierto de que nuestras presentes copias de la Biblia son exactas reproducciones de los escritos originales. Si bien existen pequeñas variantes en el texto, tales variaciones apenas afectan cualquier enseñanza de la Biblia y los hallazgos posteriores de manuscritos tienden a confirmar esta conclusión.  

Para todos los propósitos prácticos, el Antiguo Testamento, escrito en hebreo, y el Nuevo, redactado en griego, pueden ser aceptados como la verdadera Palabra de Dios y una auténtica declaración de lo que Dios intentó comunicar al hombre.

3.    ¿Qué es la Teoría mecánica o del dictado?

 En contraste con la verdadera doctrina de la inspiración, que permitió a los autores humanos, con su personalidad, redactar los escritos bajo la dirección de Dios, algunos han sostenido que Dios realmente dictó la Escritura y que los escritores de la Biblia actuaron sólo como taquígrafos. Pero si Dios hubiese dictado la Biblia, el estilo de la redacción y el vocabulario de la Biblia sería el mismo en toda su extensión. En muchos casos los autores de la Escritura expresaron sus propios temores y sentimientos, o sus plegarias para la salvación divina, y de diversas maneras dejaron la impronta de su personalidad en el registro divino. La oración surgida del corazón de Pablo por Israel, en Romanos 9:1-3, por ejemplo, habría perdido su significado de haber sido dictada por Dios.

Ro. 9:1-3 Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, 2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. 3 Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;

De acuerdo, pues, con lo anteriormente expresado, mientras que la inspiración se extiende a toda palabra de la Escritura, no se desestima la personalidad humana, el estilo literario o el interés personal. La Biblia afirma la realización humana, al igual que lo hace con la autoridad divina del Libro. Dios cumplió con exactitud lo que Él quiso al dirigir a los autores humanos que la escribieron, pero sin el proceso mecánico del dictado. Algunas porciones de la Biblia fueron dictadas por Dios y así está indicado en el mismo texto sagrado, pero la mayor parte de la Biblia fue escrita por autores humanos sin evidencia de un dictado directo.

4.    ¿Qué es la teoría del concepto?

 Algunos han intentado debilitar la completa inspiración de la Biblia y hacen concesiones a la autoridad humana, diciendo que Dios inspiró el concepto, pero no las palabras precisas. Esta opinión, no obstante, presenta graves problemas si se piensa en que los autores humanos sólo entendieron parcialmente lo que Dios les hubo revelado y, al hacerlo con sus propias palabras, pudieron muy bien haber introducido errores de consideración en sus escritos.

La Biblia contradice expresamente la idea de que sólo les fue suministrado el concepto a sus autores humanos. Una y otra vez se pone énfasis en el sentido de que las palabras de la Sagrada Escritura han sido inspiradas. La importancia de las palabras se menciona frecuentemente.

Ex. 20:1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

Jn. 6:63 63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Jn. 17:8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

1Co. 2:13 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

En anotaciones del Antiguo Testamento se afirma repetidamente también que las palabras, en sí mismas, están inspiradas por Dios.

Jn. 10:34-35 34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? 35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),

Ga. 3:16 16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.

Y la frecuente mención de la Biblia como la Palabra de Dios.

Ef. 6:17 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;

Stg. 1:21-23 21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. 22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.  

1P. 2:2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,

Se pronuncia una solemne condenación sobre cualquiera que suprima la Palabra de Dios.

Ap. 22:18-19 18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. 19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.

La teoría del concepto, pues, no tiene consistencia respecto a que la Escritura haya sido redactada así; falla enteramente a la luz de lo que la misma Biblia afirma acerca de la verdadera doctrina de la inspiración.

5.    ¿Qué es Inspiración parcial?

 Se han aventurado también otras teorías en el sentido de que sólo parte de la Biblia es inspirada. Por ejemplo, algunos han afirmado que las porciones reveladas de la Biblia que se refieren a la verdad divina son precisas y ciertas, pero que no pueden aceptarse las declaraciones de tipo histórico, geográfico o científico. Emparejada con la inspiración parcial está la idea de que algunos fragmentos de la Escritura están más inspirados que otros, y así la verdad y el error se convierten en cuestión de grado. Esto se aplica, a veces, a lo que es conocido como la «inspiración mística» o la idea de que Dios ayudó en diversos grados a los autores en lo que ellos escribieron, pero no dándoles por completo la capacidad de escribir la Escritura sin error. Todas las formas de inspiración parcial dejan la inspiración a juicio del lector y, en consecuencia, la autoridad de la Escritura se convierte en la autoridad de la persona que lee la Escritura , no existiendo de tal forma dos lectores que estén de acuerdo con exactitud respecto a lo que hay de verdad y lo que no lo es.

6.    ¿Qué es la opinión neo-ortodoxa de la inspiración?

 

 En el siglo XX se ha aventurado una nueva opinión o punto de vista sobre la inspiración divina, que comienza con Karl Barth, y que se denomina neo-ortodoxa. Aunque sin negar necesariamente que existan elementos sobrenaturales en los escritos de la Escritura , esta opinión reconoce que hay errores enla Biblia , y de esta forma la Biblia no puede ser tomada literalmente como verdadera. El neo-ortodoxia sostiene que Dios habla mediante las Escrituras y las utiliza como un medio para comunicarse con nosotros. De acuerdo con este punto de vista, la Biblia se convierte en un canal de la revelación divina, de forma muy parecida al concepto de que una bella flor o un encantador crepúsculo suministran el concepto de que Dios es el Creador. La Biblia , considerada bajo semejante teoría, se hace verdadera sólo cuando es comprendida, y la evidencia de verdad queda igualmente a juicio del lector individual. La historia de este punto de vista demuestra que no hay dos personas que estén exactamente de acuerdo respecto a lo que la Biblia enseña realmente y, al igual que la inspiración parcial, deja al individuo como autoridad final por lo que concierne a lo que es verdad y lo que es falso.

7.    ¿qué es  Inspiración naturalista?

  Esta es la opinión más extrema de incredulidad y sostiene que la Biblia es igual que otro libro cualquiera. Aunque Dios haya podido otorgar a sus autores una capacidad fuera de lo común para expresar conceptos, es, después de todo, una producción humana sin ninguna guía divina y sobrenatural. La Biblia , sujeta a este concepto, se convierte simplemente en cualquier otro libro de religión, que expresa antiguos conceptos y opiniones de experiencia espiritual que han tenido los hombres en el pasado. Esta opinión destruye cualquier distintiva afirmación respecto a la autoridad divina de la Biblia y deja sin explicación la maravillosa y real precisión de la Biblia.

En última instancia el lector de la Escritura tiene que tomar una postura y hacer una elección. O bien la Biblia es lo que afirma ser - la Palabra inspirada de Dios- y un libro en que confiar, como si Dios lo hubiese escrito por sí mismo, sin autores humanos, o tiene que ser considerada como un libro que no sustancia sus afirmaciones y no es, ciertamente, la Palabra de Dios. Mientras que pueden sumarse muchas pruebas en apoyo de la inspiración de la Biblia, la mejor evidencia se encuentra en el hecho de que la acción del Libro en la Historia apoya sus propias afirmaciones. Su poder se ha manifestado en las vidas transformadas de millones de personas que han puesto su confianza en las palabras y las promesas de la Escritura.

8.    ¿Qué significa la inspiración de la Biblia?

Es el estudio de las doctrinas acerca de la Biblia: su revelación, inspiración, iluminación e infalibilidad; las doctrinas de Dios: la Trinidad, los atributos y los nombres de Dios; las doctrinas de Cristo: Su persona, deidad, humanidad y carácter; las doctrinas del Espíritu Santo: Su deidad, persona, obra en la elección, la regeneración y la Santificación, más el fruto, los dones, el bautismo y la plenitud del Espíritu; y las doctrinas acerca del hombre: su creación original y su caída en pecado.

 

9.    ¿QUE ES LA TRINIDAD?

La doctrina de la Trinidad - que Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo - son cada uno de igual forma y eternamente el único Dios verdadero - es sin duda difícil de comprender, y sin embargo, es el fundamento mismo de la fe Cristiana. A pesar de que los escépticos la ridiculizan como una imposibilidad matemática, es sin embargo, una doctrina básica de las Escrituras como también profundamente realista tanto en la experiencia universal como en la comprensión científica del cosmos.

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento enseñan ambos la Unidad y la Trinidad de la Divinidad. El concepto de que hay un solo Dios quien creó todas las cosas es enfatizado en repetidas ocasiones en Escrituras tales como Isaías 45:18: "Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso…" Un ejemplo del Nuevo Testamento es Santiago 2:19: "Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan."

Las tres Personas de la Divinidad son reconocidas al mismo tiempo en Escrituras tales como Isaías 48:16: "Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu." El que habla en éste versículo, obviamente es Dios, y sin embargo, El dice que ha sido enviado por "Jehová el Señor" (o sea, el Padre) y por Su Espíritu (o sea, el Espíritu Santo). La doctrina de la Trinidad en el Nuevo Testamento se hace evidente en versículos tales como Juan 15:26 en el que el Señor dijo: "Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, él dará testimonio acerca de mí." Luego está la fórmula bautismal: "bautizándolos en el nombre del Padre, y del HIjo, y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19). Un nombre (Dios) - ¡y aun así tres nombres!

Que Jesús, como el unigénito Hijo de Dios, en efecto dijo ser Dios igual al Padre, está claro en numerosas Escrituras. Por ejemplo, El dijo: "Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso." (Apocalipsis 1:8).

Algunos cultos enseñan falsamente que el Espíritu Santo es una influencia divina impersonal de algún tipo, pero la Biblia enseña que El es una persona real, tal como lo son el Padre y el Hijo. Jesús dijo: "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir."

La enseñanza bíblica con respecto a la Trinidad puede ser resumida así. Es una Trinidad en la que cada Persona de la Divinidad es igual, completa y eternamente Dios. Cada uno es necesario y cada uno es distinto y aun así todos son uno. La tres Personas aparecen en un orden lógico y causal. El Padre es la Fuente invisible y omnipresente de todo lo que existe, revelado en y por el Hijo, experimentado en y por el Espíritu Santo. El Hijo procede del Padre, y el Espíritu Santo del Hijo. Con respecto a la creación de Dios, el Padre es el Pensamiento detrás de la misma, el Hijo es la Palabra que la trajo a la existencia, y el Espíritu es la Acción que la hizo una realidad. Nosotros “vemos” a Dios y Su gran salvación en el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, y luego “experimentamos” esa realidad por la fe a través de la presencia y la habitación del Espíritu Santo.

Aunque estas relaciones parezcan paradójicas y para algunos completamente imposibles, ellas son profundamente realistas y su verdad es profundamente innata en la naturaleza del hombre. De allí que el hombre siempre ha captado primeramente la verdad de que Dios debe estar "allí afuera", presente en todas partes y que es la Causa Original de todas las cosas, pero ha corrompido este conocimiento intuitivo del Padre convirtiéndolo en panteísmo y finalmente en naturalismo. De igual manera, el hombre siempre ha sentido la necesidad de “ver” a Dios en términos de su propia experiencia y comprensión, pero éste conocimiento que Dios debe revelarse a Sí Mismo ha sido distorsionado en politeísmo e idolatría. De allí que el hombre continuamente ha eregido “modelos” de Dios, algunas veces en forma de imágenes esculpidas y algunas veces en la forma de sistemas filosóficos que pretenden representar la realidad esencial. Finalmente, el hombre siempre ha sabido que debe estar en condiciones de tener comunión con su Creador y de experimentar Su presencia “adentro”. Pero ésta profunda intuición del Espíritu Santo ha sido viciada con varias formas de falso misticismo y fanatismo y aun hasta espiritismo y demonismo. Así que la verdad de la Trinidad de Dios es innata a la naturaleza misma del hombre pero éste frecuentemente la ha distorsionado y ha puesto un dios falso en su lugar.

 10.  ¿Qué significa que Jesús es el unigénito Hijo de Dios?

 La frase “Hijo unigénito” se encuentra en Juan 3:16, y que se lee en la versión de la Biblia de las Américas:“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.”La frase “hijo unigénito” se traduce de la palabra griega monogenes. Esta palabra es traducida varias veces al español como “único,” “el único,” y “el unigénito.”


Son estas palabras (“hijo unigénito” usadas en la versión LBA, VRV, NVI y otras) las que han causado problemas. Los falsos maestros se han enfocado en esta frase para tratar de probar su falsa enseñanza de que Jesús no es Dios; p.ej., que Jesús no es igual en esencia a Dios como la Segunda Persona de la Trinidad. Ellos ven la palabra “unigénito” y dicen que Jesús es un ser creado, porque solo alguien que ha tenido un principio en el tiempo puede ser “unigénito.” Pero fracasan en notar, que la palabra “unigénito” es una traducción castellana de la palabra griega. Como tal, tenemos que ver el significado original de la palabra en griego , y no adjudicarle significados de traducción castellana al texto.

Así que, ¿qué significa monogenes.? De acuerdo al Léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento y otra Literatura Cristiana Primitiva (BAGD, 3ª. Edición), monogenes. tiene dos definiciones primarias. La primera definición es“Referente a ser el único en su tipo dentro de una relación específica.”Este es el significado atribuido a su uso enHebreos 11:17cuando el escritor se refiere a Isaac como el “único hijo.” Abraham tuvo más de un hijo, pero Isaac fue el único hijo que él había tenido de Sara, y el único hijo del pacto.

11.   ¿Qué es el Pecado?

 Dios odia el pecado. Él dice que nuestros pecados nos separan de Él, que aquellos que pecan ganan su paga la muerte. Sin embargo, ¿qué significa esto? ¿Qué es exactamente el pecado? ¿Da la Biblia una definición clara? Ahora usted puede saber.

La Biblia dice que usted tiene al menos una cosa en común con cada hombre, mujer y niño que haya vivido alguna vez: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom. 3:23). La Biblia también dice que cuando (no si) usted peca, automáticamente gana la pena de muerte (Rom. 6:23).

¿Pero qué es el pecado  y qué ha hecho usted para ganar la muerte?

Dios dice que sus pecados le separan de Él (Isa.59:1-2). Él no puede oír sus oraciones, no le puede hablar a través de Su Palabra, a menos que usted primero se arrepienta  cambie su vida del camino de pecado.

  12.   12    ¿Qué significa ser justificado ante Dios según la Biblia?

 

La justificación por la fe constituye el auténtico, verdadero y único evangelio de la gracia, que tantos han tratado de adulterar, y por el que los Reformadores y otros muchos han dado su vida o la entregarían sin dudarlo.

Juan 3:16:
 
“Porque de manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Nuestra justificación ante Dios no es posible sino es por medio de la vida y muerte de Jesús. Él ofreció su vida por nosotros y alcanzó la victoria sobre el pecado y la muerte, por eso sin Él no existiría justificación ni salvación. Ser justificado significa apropiarse de los méritos y vida de Cristo, su justicia en lugar de la nuestra, e implica la salvación. Justificación es sinónima de salvación. Todo justificado es salvo para siempre, y tiene la vida eterna. El fundamento de nuestra justificación no es nuestra fe sino Jesús y su sacrificio expiatorio. La fe es el medio para acceder a la gracia de Dios y para aceptar a Jesús y su obra por nosotros, y esta gracia es permanente (Rom. 5:2: “Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”; Rom. 14:4, up.; Fil. 1:6).

Romanos 5:1*:
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesús.”

Primero de todo es necesario saber a qué nos referimos cuando usamos las palabras, en sentido bíblico, de justificación, justificado y justo, que indudablemente tienen que ver con justicia, pecado y ley.  Son todas ellas términos morales íntimamente relacionados.

La primera epístola de Juan capítulo 3, versículo 4 dice así: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” Por tanto, queda claro la definición de pecado según la Biblia.

Ahora quizá podríamos preguntarnos a qué ley se está refiriendo el apóstol Juan. Sin duda que no puede referirse a otra que la ley moral que Dios ha puesto en nuestras conciencias, y que aunque, a veces, allí se olvide o se pase por alto, también nos ha sido revelada a través de la Biblia, en el Antiguo y, especialmente, en el Nuevo Testamento donde se nos muestra ampliamente como una ley de amor: Amar a Dios con todo nuestro ser y al prójimo como a uno mismo (Mateo 22:37-39; Marcos 12:30, 31, Mateo 5:21-48).

Esta ley nos muestra nuestra imperfecta condición humana, al hacernos conscientes de nuestras limitaciones y defectos que nos impiden guardarla o cumplirla en su totalidad (Rom. 3:20, 7:7). Por tanto, debemos reconocer, ante todo, que no somos capaces de cumplir los requerimientos de esa ley. Además, tratar de cumplirla en todo para alcanzar la salvación es inútil, y nos conduce al legalismo, es decir una condición en la cual el verdadero amor se desvanece, y se va sustituyendo por un afán de lograr la justicia que exige la ley por medio de nuestras defectuosas obras y débiles esfuerzos humanos.

Romanos 3: 19, 20

 

“19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.”

Por si aun no nos hemos dado cuenta, la Biblia declara cuál es nuestra condición ante Dios:

Romanos 2: 10-18

"Como está escrito: 
No hay justo, ni aun uno; 
11 No hay quien entienda. 
No hay quien busque a Dios. 
12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; 
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 
13 Sepulcro abierto es su garganta; 
Con su lengua engañan. 
Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 
14 Su boca está llena de maldición y de amargura. 
15 Sus pies se apresuran para derramar sangre; 
16 Quebranto y desventura hay en sus caminos; 
17 Y no conocieron camino de paz. 
18 No hay temor de Dios delante de sus ojos. "

La ley requiere su cumplimiento. Si no la cumplimos somos injustos y pecadores. Entonces, ¿requiere Dios a todos los seres humanos la justicia que dimana de su ley? Por supuesto que sí. (ver más adelante Romanos 8:4) 

Ahora descubrimos, que no somos justos, que no podemos alcanzar la justicia que requiere la ley, que nada bueno que hagamos podrá justificarnos ante Dios:

Romanos 3: 20

20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.”

Llegamos a un punto que parece que estamos en un callejón sin salida: somos pecadores, no podemos cumplir la ley, y por tanto merecemos la muerte: “porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús”(Romanos 6:23). Ahora nos damos cuenta de que estamos perdidos, y podemos empezar a comprender  lo que dijo Pablo en los siguientes pasajes:

Romanos 7:23-25:

“21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.”

En este momento, cuando reconocemos nuestra incapacidad, y que nuestras mejores obras son inmundicia para Dios, Él nos manifiesta su magnifico plan de la salvación. En sustitución de la justicia humana que no podemos obtener, y de la muerte que merecemos, nos ofrece su justicia, la vida y muerte de Cristo por la nuestra. Él mismo, crucificado en Jesucristo se transforma en nuestra justicia, la justicia de Dios.

En esto consiste el plan de salvación, en que Dios nos ofrece su justicia, la que Cristo adquirió siendo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por tanto, era necesario, que nuestro sustituto nos pudiera representar en todo (Heb. 1:17,18). Debía ser semejante a nosotros pero sin pecado (en semejanza de carne de pecado, Romanos 8:3,4), y triunfar donde nosotros fracasamos, obtener la victoria sobre el pecado, y satisfacer completamente las demandas de la ley para poder convertirse en nuestra justicia. Veamos como lo explica maravillosamente el gran apóstol Pablo:

Romanos 8: 3, 4

“3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;”
“4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

Cuando creemos en Jesucristo como nuestro salvador personal, estamos reconociendo nuestro pecado y la debilidad de la carne para cumplir la ley, y decidimos apropiarnos de la justicia de la ley que consiguió Cristo para nosotros. De ahí en adelante, nuestra victoria sobre el pecado depende de que permitamos al Espíritu que gobierne nuestra vida, es decir “...que no andamos conforme a [los dictados de] la carne, sino conforme al Espíritu.”

Romanos 8: 5-17

“ 5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”

3. Cómo se adquiere la justicia de Dios

El medio requerido por Dios para imputarnos su justicia es la fe. Simplemente debemos reconocer nuestra impotencia para alcanzar la justicia que demanda su ley y nuestra pecaminosidad, y creer en Jesús, como el Hijo de Dios, el Mesías, nuestra justicia, y confiar plenamente que Dios nos dará la victoria, sobre el pecado y la muerte, por el Espíritu Santo.  Atendamos ahora a las palabras magistrales que Pablo expresa a continuación en:

Romanos 3:21-28

“21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios
 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 
27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.
28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Ahora empezamos a entender a Pablo. En el párrafo anterior hemos hablado y tratado de aclarar lo que es la justicia de Dios satisfecha en Jesucristo. Aquí Pablo nos explica que dicha justicia se alcanza por medio de la fe. Dios, en Cristo, es el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús (verso 26). Podemos preguntarnos ¿a qué precio obtenemos la justicia o somos justificados? ¿es necesario que hagamos multitud de obras, sacrificios, peregrinaciones etc. para ser justificados por Dios? La respuesta no puede ser más explícita y clara (versos 24 y 28):

24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,...28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

 4. Cuándo y cómo somos justificados por Dios.

Como ya hemos dicho, somos justificados, cuando reconocemos nuestra condición imperfecta, el pecado que habita en nosotros y la incapacidad de vencerlo por nosotros mismos, y entonces aceptamos a Cristo y su sacrificio como nuestra justicia. Dejamos de confiar en nuestros propios méritos y nos acogemos a él como artífice de nuestra salvación de todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros. En ese momento, la justicia de Dios en Cristo o la justicia que Cristo ganó para nosotros se nos imputa, lo que quiere decir que se nos pone o acredita en nuestra cuenta, y ya somos considerados justos ante de Dios.

Así es, pues, cómo se realiza nuestra justificación, es decir, como una imputación de la justicia de Cristo, se nos considera justos, aunque no lo seamos, porque otro (Cristo) ha pagado nuestra deuda.

Dios, en el Antiguo Testamento, reveló a Abraham las buenas nuevas de la justificación o salvación por fe, prometiéndole, que en él serían benditas todas las naciones. Veamos como nos cuenta Pablo en que consistió el pacto de Dios con Abraham:

Gálatas 3: 6-14:

“6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. 8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. 9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; 12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. 13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), 14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.”

Pablo, en varios pasajes de Romanos 4, poniendo como ejemplo a Abraham, hace énfasis en que la justificación de Abraham ante Dios, o sea el que Dios le considerase justificado o justo ante Él, no dependía de las obras en absoluto sino de la fe. “Su fe le fue contada por justicia” (Rom. 4: 3, 22), es decir atribuida, imputada, acreditada en su cuenta.

Romanos 4:1-5

1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. 
4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

Así pues, la fe es sólo el medio por el cual se nos pone en nuestra cuenta la justicia de Cristo. Aquí es necesario aclarar, que la justificación no nos hace justos realmente. Mientras vivamos en este cuerpo mortal, sufriremos la debilidad de la carne, y las asechanzas del pecado. Sin embargo, empieza una nueva vida en Cristo por el Espíritu que nos capacita para vencer toda tentación. Esa nueva criatura ha renacido en Cristo y debe crecer diariamente en santidad, muriendo al yo que representa nuestro egoísmo, orgullo, vanidad y defectos de todo orden, gozando de paz y seguridad, porque sabemos que la victoria sobre el pecado y nuestra salvación están aseguradas pues no dependen de nosotros, débiles seres humanos, sino de Cristo resucitado que ha vencido a la muerte y al pecado. La base de nuestra salvación no es nuestra débil fe sino Cristo, nuestro redentor y salvador.

5. La lógica de la imputación de la justicia de Cristo. Paralelismo entre Adán y Cristo.

Romanos 5:12, 14, 18, 19

“12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. 20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; 21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.”

En el verso 18 y 19 queda especialmente evidenciada la lógica de la imputación de la justicia de Cristo a los pecadores. Así como en Adán todos somos pecadores, porque, sin ser responsables, se nos imputa el pecado de Adán, por la obediencia de Cristo, se nos imputa su justicia.

6. Resultados de la justificación en nuestras vidas

Posiblemente muchos se hayan sorprendido y otros se hayan decepcionado un tanto, cuando afirmamos que la justificación no nos transforma en justos realmente. La justificación no nos hace justos. Ser justificado no significa en absoluto ser hecho realmente justo, sino ser declarado justo. Lo primero implica una transformación total de nuestra naturaleza, una infusión de la justicia de Dios en nosotros, que evidentemente no experimentamos en ese momento, ni mientras estamos en este mundo. Esa es la tarea de toda nuestra vida, ahí si interviene nuestro esfuerzo y nuestro obrar en armonía con Dios, y el cultivo de una relación íntima con el Espíritu Santo que nos va capacitando y transformando a la imagen de Jesús.

En párrafos anteriores hemos visto la relación entre ley, pecado, justo y justicia. Citamos a Juan, que definía el pecado como infracción de la ley. A Pablo, que afirmaba rotundamente que todos somos infractores de la ley, y por tanto, pecadores, que no había un solo justo, que la paga del pecado es la muerte, y que recibimos el don de la vida eterna cuando aceptamos por fe la justicia que Cristo ha obtenido para nosotros.

La justificación, pues, es un acto de Dios que tiene la condición o característica de legal o forense puesto que consiste, en primer lugar, en el perdón de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros, y en segundo lugar, en imputar o acreditar a nuestra cuenta la justicia de Cristo, que es lo único que permite que Dios nos acepte. Es la base de nuestra relación y reconciliación con Dios.

La justificación, pues, no nos convierte realmente en justos de un día a otro, ni lo pretende, solo sienta las bases para una nueva relación con Dios. Tampoco se experimenta en nuestro ser como una realidad de justicia infundida por Dios. No obstante, los beneficios que se derivan de ello para nuestra vida son inmediatos y evidentes. Se experimenta una gran paz, al confiar en Dios plenamente, y saber que hemos sido aceptados, y adoptados como hijos (Gálatas 4:4-7), ya no somos  enemigos de Dios sino amigos, reconciliados por la fe en Jesús. Veamos algunos textos más que corroboran lo que afirmamos:

Romanos 5:1:

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesús.”

Para el ser humano, débil, frágil, que desde que nace sabe que ha de morir infaliblemente, por medio de la fe, sin las obras de la ley, obtiene la seguridad de la salvación, la certeza de ser resucitado en la próxima venida del Señor Jesús, y de vivir siempre con Él en la tierra nueva que el preparará para los que le aman (ver también Ap. 21: 1 – 8, Juan 14:2, 3).

Romanos 5:8-11:

“8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”

2ª Corintios 5:14-21

14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Sólo me resta, rogarte en el nombre de Jesús, reconcíliate con Dios si todavía no lo has hecho, y no sientas más temor, Cristo ha vencido, la victoria es nuestra y nada ni nadie nos puede separar del amor de Dios en Cristo.

Romanos 8:33-39

“33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

  

13.  ¿Cuál es el significado de la sangre de Cristo?

 Es usada muchas veces en el Nuevo Testamento, y es la expresión de la muerte sacrificial y la obra completa de expiación de Jesús en nuestro favor. Las referencias a la sangre del Salvador incluyen la realidad de que Él literalmente se desangró en la cruz, pero más significativamente que derramó Su sangre y murió por los pecadores. La sangre de Cristo tiene el poder de expiar un número infinito de pecados cometidos por un infinito número de gente a través de los siglos, y todos aquellos que ponen su fe en esa sangre serán salvados.


La realidad de la sangre de Cristo como medio de expiación por el pecado, tiene su origen en la Ley Mosaica. Una vez al año, el sacerdote debía hacer una ofrenda de la sangre de animales sobre el altar del templo por los pecados del pueblo. “Y según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.” (Hebreos 9:22). Pero esta era una ofrenda de sangre que estaba limitada en su efectividad, por lo que tenía que ser ofrecida una y otra vez. Esta era una semblanza del sacrificio de Jesús ofrecido en la cruz “una vez y para siempre” (Hebreos 7:27). Una vez que fue hecho ese sacrificio, ya no hubo necesidad de la sangre de toros y machos cabríos.

La sangre de Cristo es la base del Nuevo Pacto. La noche anterior a Su crucifixión, Jesús ofreció la copa de vino a Sus discípulos diciendo, “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.” (Lucas 22:20). El verter el vino en la copa, simbolizaba la sangre de Cristo que sería derramada por todos los que creerían en Él. Cuando Él derramó Su sangre en la cruz, Jesús eliminó el exigencia del Antiguo Pacto del continuo sacrificio de animales. Esa sangre no era suficiente para cubrir los pecados del pueblo, excepto de una manera temporal, porque el pecado contra un Dios santo e infinito, requiere un sacrificio santo e infinito. “Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados año tras año. Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados.” (Hebreos 10:3). Mientras que la sangre de toros y machos cabríos era un “recordatorio” del pecado, “la sangre preciosa de Cristo, un cordero sin mancha o defecto.” (1 Pedro 1:19), pagó totalmente la deuda del pecado que debíamos a Dios, y ya no necesitamos más sacrificio por el pecado. Jesús dijo, “¡Consumado es!” mientras Él moría, y con eso quiso decir que – la obra completa de redención fue hecha para siempre, “habiendo obtenido redención eterna” para nosotros (Hebreos 9:12).

La sangre de Cristo no solo redime a los creyentes del pecado y el castigo eterno, sino que “Su sangre purificará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo” (Hebreos 9:14). Esto significa que no solo somos ahora libres de ofrecer sacrificios, los cuales son “inútiles” para obtener la salvación, sino que somos libres de depender de las obras inútiles e improductivas de la carne para complacer a Dios. Porque la sangre de Cristo nos ha redimido, ahora somos nuevas criaturas en Cristo (2 Corintios 5:17), y por Su sangre somos liberados del pecado para servir al Dios vivo, para glorificarle, y para gozar de El por una eternidad.

14    ¿Qué es la santificación? 

 

Jesús tenía mucho que decir acerca de la santificación enJuan 17. En el verso 16, el Señor dice, “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.” Y esto está antes de Su petición: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” La santificación es un estado de separación para Dios. Todos los creyentes entran en este estado cuando son nacidos de Dios: “Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.” (1 Corintios 1:30). Esta es una separación definitiva, eternamente apartados para Dios. Es una parte intrínseca de nuestra salvación, nuestra conexión con Cristo (Hebreos 10:10)

La santificación también se refiere a la experiencia práctica de esta separación en Dios, siendo el resultado de la obediencia a la Palabra de Dios en la vida de uno, y ha de ser buscada fervientemente por el creyente (1 Pedro 1:15yHebreos 12:14). Así como el Señor oró enJuan 17, la santificación comprende la separación de los creyentes para el propósito por el cual fueron enviados al mundo: “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.” (v. 18,19). Que Él mismo haya sido apartado para el propósito por el cual fue enviado, es tanto la base como la condición de nuestra separación por la cual somos enviados (Juan 10:36). Su santificación es el modelo y el poder para el nuestro. El que envío y la santificación son inseparables. Por esta causa los creyentes son llamados santos, hagios en el griego: “los santificados.” Mientras que anteriormente su comportamiento daba testimonio de su posición en el mundo, separados de Dios, ahora su comportamiento debe dar testimonio de su posición ante Dios y su separación del mundo.

Hay un sentido más que comprende la palabra “santificación” en la Escritura. Pablo ora en1 Tesalonicenses 5:23, “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” Pablo también escribe enColosenses 1:5, “la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio.” Posteriormente habla del mismo Cristo como “la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27) y luego menciona el hecho de esa esperanza cuando dice, “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria.” (Colosenses 3:4). Este estado glorificado será nuestra separación última del pecado, la satisfacción plena en todo aspecto. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.” (I Juan 3:2)

En resumen, la santificación es sinónimo de santidad, la palabra griega para ambos significa “una separación.” Primero, una separación posicional definitiva en Cristo al momento de nuestra salvación. Segundo, una santidad práctica progresiva en la vida de un creyente mientras aguarda el regreso de Cristo. Y finalmente, una separación eterna del pecado cuando lleguemos al cielo.


15    ¿Qué Es El Bautismo en agua y En El Espíritu Santo?

 

El bautismo con o en agua de los cristianos es un simbolismo visual y para testimonio de lo que ocurre en el ámbito Espiritual.  Representa la unidad y la identificación con Cristo que se establece por medio del bautismo con el Espíritu Santo.  El bautismo que nos une a Cristo es el bautismo con el Espíritu Santo (Hechos 1:5; 1 Corintios 12:13).  Cuando somos bautizados en agua o con agua públicamente, estamos dando testimonio de que estamos unidos a Él y tomamos parte en su muerte y su resurrección pero debemos mantener claro que el bautismo en o con agua no simboliza necesariamente el ser sepultados y resucitados como comúnmente se cree sino que simboliza la unión a Cristo quien murió y resucitó.

Romanos 6:3-4

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

¿Cómo Y Cuando Ocurre El Bautismo En El Espíritu Santo?

El bautismo en el Espíritu Santo ocurre en todos los que verdaderamente ponen su fe en Cristo como su salvador.  El bautismo del Espíritu Santo es la promesa del Padre, profetizada por Juan el Bautista y anunciada por el mismo Jesucristo.  Aunque el bautismo es efectuado por Jesús, no puede ocurrir sin el Espíritu Santo.  Todos los creyentes que han creído en la muerte y resurrección de Cristo, han participado con Él (Cristo) a través del bautismo.  Así fueron sepultados y levantados a novedad de vida junto con Él.  La vida que tenemos en Cristo es más que la vida que tuvo el pueblo con Moisés y más que la vida que tenían o tienen los prosélitos Judíos y aun más que la vida que tenían aquellos que eran bautizados por Juan para arrepentimiento.  Esta vida es eterna en unión a Cristo.

El bautismo en el Espíritu Santo es algo que ocurre en todos aquellos que han creído en la muerte expiatoria y la resurrección de Cristo por lo tanto es automático.  La persona que no haya sido bautizada en el Espíritu Santo simplemente NO ES Cristiano.  El que ha creído en Cristo no tiene por que buscar o pretender que otros Cristianos busquen el bautismo en el Espíritu Santo.  Sin bautismo en el Espíritu Santo no hay salvación porque no hay unión a Cristo quien da vida al creyente.

La Superioridad Del Bautismo En El Espíritu Santo

A diferencia del bautismo de Moisés, del bautismo de los convertidos al judaísmo y del bautismo de Juan, el bautismo en el Espíritu Santo, además de unir al creyente al cuerpo de Cristo, le hace participe en su interior de ese Espíritu.   Cuando una persona es bautizada en agua, su exterior se "lava" pero su interior queda igual.  En el bautismo efectuado por Jesucristo, el del Espíritu Santo, la persona recibe el Espíritu Santo dentro de sí.  Por lo tanto dice:

I Corintios 12:13

Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

"A todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu". Esta oración tiene que ver con el lugar que toma el Espíritu Santo haciendo morada dentro de cada creyente.  Es de acuerdo con la promesa de Jesús:

Juan 14:16-17

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y ESTARÁ  EN VOSOTROS.

Jesús les asegura a los discipulos que 'creen' en él que el Espíritu Santo no solamente mora (vive dentro) con los creyentes individualmente en el presente sino que "estará" (permanecerá permanentemente) morando corporativamente "dentro" de los creyentes después de su partida.  Este Espíritu Santo es comparado con el agua, el agua es tipo del Espíritu Santo:

Juan 7:37-39a

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.  El que cree en mi, como dice la Escritura, DE SU INTERIOR CORRERAN RIOS DE AGUA VIVA.   ESTO DIJO DEL ESPÍRITU QUE HABIAN DE RECIBIR LOS QUE CREYESEN EN ÉL...

Cuando el Creyente recibe a Cristo como Salvador de su Vida, se identifica con Él en su muerte y resurrección, (El mensaje del Evangelio) y el mismo Cristo le bautiza en el agua (simbólica) del Espíritu Santo y lo identifica consigo mismo (la cabeza) y con la iglesia (su cuerpo) y le da a beber el agua del Espíritu Santo; Él hace su morada dentro del creyente, El Cual (El Espíritu Santo) corre como ríos de agua viva en su interior, llenando (controlando), limpiando, redarguyendo, santificando, dando vida, guiando, aconsejando y consolando; esta es la nueva vida en Cristo.

  

16    ¿Es el hablar en lenguas la evidencia de tener al Espíritu Santo?

 

Hay tres ocasiones en el libro de Los Hechos, donde el hablar en lenguas sucede cuando se recibe al Espíritu Santo (Hechos 2:4;10:44-46;19:6). Sin embargo, estas tres ocasiones son las únicas veces en la Biblia, donde el hablar en lenguas es una evidencia del recibir al Espíritu Santo. A través del libro de Hechos, miles de personas creen en Jesús y no se dice nada acerca de que hayan hablado en lenguas (Hechos 2:41;8:5-25;16:31-34;21:20). En ninguna parte del Nuevo Testamento se enseña, que hablar en lenguas es la única evidencia de que la persona haya recibido al Espíritu Santo. De hecho, el Nuevo Testamento enseña lo opuesto. Se nos dice que cada creyente en Cristo tiene al Espíritu Santo (Romanos 8:9:1 Corintios 12:13;Efesios 1:13-14), pero no todos los creyentes hablaron en lenguas (1 Corintios 12:29-31).

Así que, ¿por qué era el hablar en lenguas, la evidencia del Espíritu Santo en esos tres pasajes del libro de Los Hechos? Hechos capítulo 2 registra que los apóstoles fueron bautizados en el Espíritu Santo y capacitados por Él para proclamar el Evangelio. Los apóstoles fueron habilitados para hablar en otros idiomas (lenguas), a fin de poder compartir la verdad con la gente en sus propios idiomas. Hechos capítulo 10 relata al apóstol Pedro siendo enviado a compartir el Evangelio con gente no judía. Pedro y los otros primeros cristianos, siendo judíos, debieron haber pasado un tiempo difícil aceptando a los gentiles (gente no judía) dentro de la iglesia. Dios capacitó a los gentiles para hablar en lenguas, para demostrar, que ellos habían recibido el mismo Espíritu Santo que habían recibido los apóstoles (Hechos 10:47;11:17).

Hechos 10:44-47describe esto, “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro; ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?” Tiempo después, Pedro señala esta ocasión como prueba de que Dios realmente estaba salvando a los gentiles (Hechos 15:7-11).

En ninguna parte el hablar en lenguas es presentado como algo que todos los cristianos deban esperar cuando reciben a Jesucristo como su Salvador, y por lo tanto son bautizados en el Espíritu Santo. De hecho, de todas las conversiones relatadas en el Nuevo Testamento, solo dos registran el hablar en lenguas en ese contexto. Las lenguas fueron un don milagroso que tuvo un propósito específico para un tiempo específico. No fueron, ni nunca lo han sido, la evidencia de la recepción del Espíritu Santo. 

17   ¿Qué representa el bautismo?

 

Hay una razón muy importante por la cual Dios no acepta el rociar o derramar agua para bautizar. Aunque debería ser suficiente que Él nos ordene algo hoy para que lo obedezcamos sin cuestionar, puede ser importante entender por qué Dios dice que hagamos algo a su manera. Esto se aplica al bautismo.

El simbolismo de ser completamente sumergido en el agua tiene gran significado. El Bautismo simboliza muerte, sepultura y ascensión, o resurrección, de una sepultura. Este es exactamente el patrón de la crucifixión, sepultura y resurrección de Cristo de la tumba. Ni el rocío ni el derramamiento reflejan este simbolismo. Considere Romanos 6:3-5: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con Él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección”. Los verdaderos cristianos van a ser resucitados en el momento del regreso de Cristo a la tierra.

También, Romanos 6:6-7 muestra que los verdaderos cristianos son “crucificados con Él,” y están “muertos” y “justificados del pecado”. No hay confusión en el simbolismo de la muerte, sepultura y resurrección que existe en la inmersión (bautismo) en el agua.

Adicionalmente, Pablo registró: “Sepultados con Él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos” (Col. 2:12). El versículo 13 continúa: “Y a vosotros, estando muertos en pecados…os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados (infracciones, I Juan 3:4)”. Una persona bautizada es una persona perdonada  justificada del pecado y “caminando en vida nueva”. ¡Esta es la pura verdad de la Palabra de Dios!

Un cristiano ha comenzado su vida de nuevo. Su vida antigua está muerta y en el pasado. Él es una persona cambiada, cuyo pasado ha sido limpiado — enterrado en la tumba  “porque habéis muerto… escondida con Cristo en Dios” (Col. 3:3). ¡Qué maravillosa y alentadora verdad para aquellos que escogen andar en este camino! Dios ordena el bautismo para que las personas puedan reconocer que ellas han empezado otra vez, y que ellas tienen un Salvador — si expresan fe en Él y aceptan su sacrificio. Cristo, como Salvador, enviará entonces su Espíritu Santo y ayudará a los cristianos a crecer y a cambiar.

Nuestra meta es convertirnos como Dios en carácter ahora para que podamos regir con Él después en su reino  cumpliendo así nuestro ¡increíble potencial humano!

  

18   ¿QUÉ DE LA SANIDAD?

 

La Biblia es  valiosa para nuestra salud física-espiritual, Hay muchos que dicen que su doctrina es Cristo céntrica, entonces deben hacer lo que el Señor Jesucristo realizó, sanar a los enfermos de la Iglesia y comunidad. Esta doctrina es bíblica, tenemos que orar a Dios con fe para que sane nuestras enfermedades. 

  ¿Sana Dios actualmente?  


1. Consideremos este pasaje: Marcos 1:29-34

“Tan pronto como salieron de la sinagoga,  Jesús fue con Jacobo y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre,  y en seguida se lo dijeron a Jesús. Él se le acercó,  la tomó de la mano y la ayudó a levantarse.  Entonces se le quitó la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer,  cuando ya se ponía el sol,  la gente le llevó a Jesús todos los enfermos y endemoniados, de manera que la población entera se estaba congregando a la puerta. Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También expulsó a muchos demonios,  pero no los dejaba hablar porque sabían quién era él”. 

 El Señor sanó sin exhibirse, buscó la Gloria de Dios y servir al prójimo. 

Primero, al orar con fe, Dios puede sanar cualquier enfermedad. Lo hizo con la fe de ellos y no necesariamente del enfermo, pruebas, evidencias, por supuesto, las hay en Marcos 2:1-12

 Segundo, el Señor sana sin fe.  Caso de Malco, cuando Pedro le cortó la oreja el Señor Jesucristo lo sanó inmediatamente, sin fe. Lucas 22:51

 Tercero, Dios puede no sanar la enfermedad como pasó con el Apóstol Pablo, oró tres veces y con fe, y el Señor no lo sanó, según 2 Corintios 12:8-9 Para que se manifieste la gracia de Dios. 

Cuarto, Dios sana de acuerdo a su voluntad. Tenemos el caso del Rey Exequias, cuando el profeta Isaías le dio la noticia que iba a morir, este Rey clamó enseguida a Dios, le rogó, le lloró, y el Señor le prolongó por su soberana voluntad 15 años más de vida.  Lea 2 Reyes 20:1-11

 Quinto, en el pasaje que acabamos de citar, notamos que el profeta Isaías sana al Rey Ezequías, por la voluntad soberana de Dios y por medio de la medicina, en este caso, lo sanó con una masa de higos: “Entonces Isaías dijo:  "Preparen una pasta de higos."  Así lo hicieron;  luego se la aplicaron al rey en la llaga,  y se recuperó”. 2 Reyes 20:7

3. Entonces, ¿Dios sana por medio de las Medicinas y los Médicos?

Por supuesto, que sí.  Él sana por medio de personas que se dedicaron a cuidar y administrar la salud humana.  Es obvio que debemos ser sabios porque hay buenos médicos, y otros que solamente les importa el dinero y no la persona.  Podría ilustrar numerosos casos, pero prefiero ser positivo y escribir en los buenos médicos que obran en beneficio del ser humano, necesitado, de salud.

Dios sana por medios naturales, como las plantas y aguas de hierbas, y remedios caseros, pero cuidado, no somos médicos y debemos tener cuidado de auto medicarnos cuando no sabemos o desconocemos lo que nos pasa en una fuerte diarrea, y enfermedades que requieren de un buen profesional. Es obvio, no tenemos ni para las medicinas, peor para un Médico, es cierto, pero allí está primero nuestra fe en Dios, luego la oración en familia, luego la Iglesia para que ore y finalmente el Médico. Este orden, es ideal, pero si hay que aplicar los primeros auxilios, más que orar, si alguien se estrangula o asfixia, por atraganta miento, es mejor ayudarlo, con conocimiento de causa.


4. Y ¿Qué de la unción con aceite, que cita Santiago 5:14-16?

Hay que saber aplicar este pasaje. No es cualquier “predicador” que sale en TV o cualquier sectarismo chiflado, que ora y tira al suelo a la gente, lo digo con respeto, pero con indignación, porque la persona se exhibe, es aplaudida y admirada por sanar, cuando puede orar en secreto, sin necesidad de tirar a la gente al piso, y dejar que Dios lo sane o no. 

 5. ¿Cuándo entonces, opera en don de sanidad?  

Cuando dejamos que Dios obre, no necesariamente hay que tener este don de sanidad a mano, porque Dios obra y sana, de acuerdo a su soberana voluntad.  El que tenga y crea en el don de sanidad puede orar y ver gente que es, o no es, sanada. Hay que ser honestos. El don es un canal para que Dios obre o no, según su soberanía. 


Como Pastor de una Iglesia pequeña en un área urbana marginal, donde son la mayoría gente pobre, de escasos recursos, oro generalmente cada Domingo, y entre semana por los enfermos y Dios obra, sana según su voluntad. Hay hermanas sanadas, no tienen ni para la medicina, u otras veces, se van a su casa a descansar físicamente.  Tenemos que tener fe en Dios y esperar en Él.

 

19   ¿Cual es el Significado de la Cena del Señor?

 

La cena del Señor, o lo que nosotros llamamos 'el partimiento del pan', es excepcional en la vida del Cristiano en muchas formas, pero especialmente en que Cristo normalmente nos enseñaba que debíamos guardar principios, observar nuestras formas de actuar y de pensar; sin embargo, en el partimiento del pan se nos ha guardado mandar un ritual.

el significado. Mateo 26:26-29 - Que detalles se proporcionan: Š Mientras comían Š Reunión de los discípulos de el Pan:  Lo bendijo  Lo partió  Lo dio a sus discípulos  'Tomad, comed; este es mi cuerpo' Lo comen, no solo lo pasan. Vino/Copa:  Bebed de ella todos  Esto es mi sangre del nuevo pacto  Que por muchos es derramada  Para remisión de los pecados. El relato en Marcos es casi idéntico, y el de Lucas añade otros detalles:

[Lucas 22:19-20] Pan:  dio gracias  'Cuerpo, que por vosotros es dado' 'Haced esto en memoria de mi.

I Corintios 11:23-26 Pan:  'Cuerpo, que por vosotros es partido' Ambos:  'La muerte del Señor anunciáis, hasta que el venga'.

Š Hechos 2:41-42 - Cuales eran los elementos principales de la iglesia primitiva? [bautismo, doctrina, comunión, partimiento del pan, oraciones.] Š

Hechos 2:46 - Algo que al principio parece que se practicaba con frecuencia. Š

Hechos 20: 6-11 - Para esta fecha (un autor considera que este capitulo se ubica por el año 55)

 Š Es un momento para dar gracias a Dios por sus misericordias para con nosotros. Š

Es un símbolo de que hemos comido del pan verdadero, espiritual, para vida eterna.

 

20   ¿Qué es el premilenialismo?

 

El premilenialismo es la opinión de que la Segunda Venida de Cristo ocurrirá anterior a Su Reinado Milenial, y que el Reino Milenial es literalmente de un período de 1,000 años. Para poder entender e interpretar los pasajes de la Escritura que tratan sobre los eventos del final de los tiempos, hay dos cosas que debemos entender claramente:

(1) un método apropiado para la interpretación de la Escritura, y

(2) la diferencia entre Israel (los judíos) y la Iglesia (el conjunto de todos los creyentes en Jesucristo).

Con estos dos conceptos en mente, veamos varios pasajes de la Escritura que tratan con la visión del premilenialismo. Comencemos en Génesis, en su capítulo 12, versos 1-3, donde leemos, “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Aquí Dios promete a Abraham tres cosas: que Abraham tendría muchos descendientes, que esta nación ocuparía y poseería una tierra, y que del linaje de Abraham (los judíos) vendría una bendición universal que llegaría a toda la humanidad. EnGénesis 15:9-17, Dios ratifica Su pacto con Abraham. En la manera en que esto es hecho, Dios coloca toda la responsabilidad del pacto sobre Él mismo. Esto es, no había nada que pudiera hacer Abraham que ocasionara el fracaso del pacto que Dios hizo. También en este pasaje, se establecen las fronteras para la tierra que los judíos eventualmente ocuparían. Para una lista detallada de los límites, leaDeuteronomio 34. Otros pasajes que tratan con la promesa de la tierra sonDeuteronomio 30:3-5yEzequiel 20:42-44.

2 Samuel, capítulo 7 trata de Cristo gobernando durante el milenio.2 Samuel 7, versos 11-17 registran una promesa hecha por Dios al rey David. Aquí Dios le promete a David que tendrá descendientes y que de esos descendientes Dios establecerá Su reino eterno. Esto se refiere al gobierno de Cristo durante el Milenio, y para siempre. Es importante tener en mente que esta promesa debe ser cumplida literalmente, y que aún no ha tenido lugar. Algunos creerían que el gobierno de Salomón fue el cumplimiento literal de esta profecía, pero hay un problema con eso - El territorio sobre el cual Salomón reinó, no es propiedad de Israel en la actualidad, y Salomón tampoco reina sobre el Israel actual. Recuerda que Dios prometió a Abraham y a sus descendientes que poseerían la tierra para siempre, lo cual aún no ha sucedido. También2 Samuel 7dice que Dios establecería un Rey que reinaría eternamente. Por lo tanto Salomón no pudo ser el cumplimiento de la promesa hecha a David. Por consiguiente, ¡esta es una promesa que aún tiene que ser cumplida!

Ahora, con esto en mente, examina lo que está registrado enApocalipsis 20:1-7, “Vi un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años, y lo arrojó al abismo, y lo encerró y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión.”

Los mil años que son mencionados repetidamente en Apocalipsis 20:1-7 corresponden literalmente al reinado de 1,000 años de Cristo sobre la tierra. Recuerda que la promesa hecha a David, respecto al reinado tiene que ser cumplida literalmente, y aún no ha tenido lugar. El Premilenialismo ve que este pasaje describe el futuro cumplimiento de la promesa con Cristo en el trono. Dios hizo pactos incondicionales con ambos Abraham y David. Ninguno de estos pactos ha sido cumplido total o permanentemente. La única manera de que estos pactos puedan ser cumplidos como Dios prometió que serían, es el literal y físico reinado de Cristo en la tierra.

El aplicar un método de interpretación literal a la Escritura, da como resultado que las piezas del rompecabezas se unan. Todas las profecías del Antiguo Testamento sobre la Primera Venida de Jesucristo fueron cumplidas literalmente, por lo tanto, debemos esperar que las profecías respecto a Su Segunda Venida, también sean cumplidas literalmente.

El Premilenialismo es el único sistema que concuerda con una interpretación literal de los pactos de Dios y la profecía del fin de los tiempos.
 

21 ¿Qué significa resucitar?

 Apocalipsis habla de dos resurrecciones (Ap 20,1-6), la primera es una resurrección en un sentido espiritual. Resucitar es "levantarse" no solamente del sepulcro sino también del pecado (Ef 5,14). La primera resurrección hace mención al seguimiento voluntario, maduro y desinteresado de Jesucristo, que es en sí mismo una nueva vida orientada hacia las buenas obras (Rm 8,11.14-17), como sucedió con Pablo (Fil 3,8-16).


Todos resucitaremos en la segunda resurrección (es decir, la resurrección al final de los tiempo) lo creamos o no, pero el creyente que orienta su vida hacia Dios por la fe en la resurrección de Jesús (1 Co 15,1-34) resucitará para la vida eterna (1 Ts 4,14), en cambio el que se ponga voluntariamente en contra de Dios resucitará para la eterna condenación (Jn 5,29), que no es más que el dolor de la ausencia eterna de Dios en su vida. Por tanto, la vida plena que posee el resucitado se convierte en un elemento interpelador para nosotros ¿qué clase de vida queremos vivir? De la manera en que vivas tu vida en el presente dependerá tu vida.