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La escatología  se refiere al estudio del destino de la humanidad tal como se describe en la Biblia, la fuente primaria para cualquier estudio escatológico cristiano. A pesar de que la fuente de estudio es una sola, existen al menos cuatro corrientes escatológicas: el preterismo, el historicismo, el futurismo y el idealismo.

Esta esperanza y todo lo que ella abarca es el motivo de estudio que se conoce como Escatología. Anteriormente, la escatología dedicaba su estudio exclusivamente a las cosas que le sucederían a cada persona individual luego de su muerte y a la humanidad al terminar su historia.

La palabra escatología significa etimológicamente "tratado de los éskahtos", éskahtos significa en griego cosas últimas, es decir, la escatología es el estudio de las cosas que sucederían, tanto con cada persona individual como con la humanidad, al final de su historia y de su vida. Para estos propósitos, las cosas últimas se identificaban sobre todo con cuatro puntos principales:

 

  • La muerte
  • El Juicio
  • La Gloria
  • Y el Infierno.

 

El Reino de Dios (o Reinado de Dios para referirse a las situaciones predominantes en donde Dios reine en vez de un lugar), podría considerarse una de las partes centrales del mensaje predicado por Jesús, si se toma como referencia la frase inicial con la que los Evangelios identifican la predicación de Jesús:

Se ha cumplido el tiempo, el reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en la buena nueva.

En este contexto, la novedad del mensaje de Jesús frente a las perspectivas judías clásicas en su época estaría dada por las características de ese Reino:

  • No estaría restringido únicamente al pueblo de Israel, aunque a ellos llegara primero, por lo que no se podría hablar de un Mesías político
  • No estaría regido por leyes que hubiera que cumplir sino por la gracia, es decir, el Reino se concebiría como un regalo 
  • No habría que esperar a que Dios interviniera en un futuro próximo, sino que Dios YA ha intervenido:
el tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está llegando...

¿Qué características tendría el Reino de Dios?

En los Evangelios se puede constatar que Jesús no formuló doctrinas respecto al Reino de Dios. En vez de pedir que creyeran en él, pediría que le Siguieran. De los Evangelios, se puede deducir que el Reino de Dios significa:

  • Un Dios próximo, que perdona y acoge 
  • Curación y liberación del hombre, de todo lo que le atormenta y le impide ser hombre (enfermedades, incapacidad de comunicación (curaciones de ciegos, sordos y mudos), preocupaciones innecesarias por el mañana, poderes deshumanizadores, etc.),
  • Nueva conducta entre los hombres con sus semejantes (paz, fraternidad, fin a la injusticia, ...),
  • Vida plena y realizada,
  • Liberación incluso de la muerte.

Por esto sería que Jesús explicaría el Reino en parábolas. Sobre el Reino las que más destacarían serían las que lo ilustran como una fiesta  que se caracteriza por la alegría, la comunidad, el saciarse, el estar en comunidad, la unión con Dios, etc.

El Reino de Dios, ¿ya está aquí o llegará al fin del tiempo?

La otra novedad que se podría encontrar en el mensaje de Jesús respecto al Reino de Dios se encontraría en el tiempo de su realización.

Por una parte, Jesús habló de que el Reino ya está entre nosotros (el Reino de Dios está llegando). Esto podría dar a entender que todas las características del Reino ya son una realidad.

Pero debido a que en el mundo existen aún situaciones de injusticia y de dolor, se podría cuestionar esta afirmación. Jesús también afirmó que el Reino hay que esperarlo, y pedirle a Dios por que venga (venga a nosotros tu Reino).

Por lo tanto, ¿el Reino de Dios ya está aquí? ¿o aún hay que esperar a que venga, al final del tiempo cuando Dios intervenga de manera definitiva y deseche todo lo malo? La respuesta, para la escatología cristiana, es que es ambas cosas. A esto se refiere el hecho de que el Reino de Dios sea una realidad escatológica, según esta el reino de Dios ya sucedería aquí, ya se podrían empezar a ver sus signos (liberación, perdón, paz), pero al mismo tiempo se tendría esperanza de que será todavía mejor, pleno, al final del tiempo, cuando quede establecido de manera definitiva.

Se puede observar entonces que el Reino de Dios es también una promesa, como las del Antiguo Testamento. Y así como las promesas del Antiguo Testamento sucedían ya en la vida de un Abraham, un Moisés, un David o un pueblo de Israel, el Reino de Dios ya estaría aquí. Y al mismo tiempo, así como las promesas del AT provocaron que Abraham se pusiera en camino para terminar por establecerse en Canaán, que Moisés actuara ante el Faraón para terminar por liberar al pueblo, etc. la promesa del Reino de Dios, por el hecho de que aún no es una realidad plena, provocaría el actuar en consecuencia: debería impulsar a actuar en consecuencia, a colaborar en su construcción. Es lo que en resumidas cuentas diría Jesús al pedir conviértanse y crean en la buena nueva...

Y vistas con cuidado, todas las situaciones que plantea y estudia la escatología cristiana tienen esta característica: ya estarían sucediendo en la historia actual de la humanidad y en la vida de cada persona, pero al mismo tiempo llegarían a su plenitud al final del tiempo.

¿Donde está el Reino de Dios?

Cabe destacar que Jesús dejo dicho que "Mi Reino no es de este mundo" ("regnum meum non est de mundo hoc", lo que se condice/armoniza con que "El Reino de Dios está dentro de vosotros" ("regnum Dei intra vos est", entendiendo así que la doctrina pregonada por Jesús era un camino completamente espiritual e interior.

 

La Resurrección

Por lo general se piensa que el contenido de la fe y esperanza del cristianismo se dedica únicamente a la fe en una vida después de la muerte. Sin embargo, esto en realidad no es del todo cierto, aunque la Resurrección es una de las esperanzas más importantes de la escatología cristiana.

¿Cuándo comenzó a creerse en la resurrección?

Antiguamente, los hebreos no se preocupaban ni siquiera por el problema de la vida después de la muerte. El asunto de lo que sucede al morir no les preocupaba, pues sus esperanzas estaban ya centradas en cosas concretas: el poseer una tierra próspera y con paz, y en el tener descendencia. Antes bastaba con pensar que los muertos iban a un "reino del olvido" (el she'ol).

Varios siglos más tarde, cuando las esperanzas políticas de Israel se derrumbaban, iba quedando más claro que no siempre se iba a contar con una tierra que poseer, y la descendencia no siempre perduraba o ni siquiera llegaba en tiempos de guerra. Por otra parte, se experimentaba cada vez más crudamente la realidad de que no siempre le iba bien al justo, mientras que al injusto le debería ir mal y en realidad prosperaba (véase el Libro de Job).

De esta forma, comenzó a nacer en la consciencia del pueblo hebreo la idea sobre lo que sucedería después de la muerte, ya que las realidades terrenas no estaban aseguradas, y que si en realidad Dios es justo, le debería ir necesariamente bien al justo, pero esto se haría realidad si no en vida, al menos sí después de morir. La literatura apocalíptica es ejemplar en este caso, ya que abundan las imágenes sobre la resurrección de los muertos en el día de Jehovah, cuando Dios intervenga definitivamente en la historia para acabar con el mal.

En tiempos de Jesús, el tema de la resurrección era todavía muy discutido: la corriente de los fariseos afirmaban que existía la resurrección, mientras que la de los saduceos(aristócratas, conservadores, aliados políticos del poder dominante) se atenían a la antigua tradición y no creían en la resurrección (como tampoco en la venida del Mesías). Jesús por su parte, era partidario de la resurrección, y creía firmemente en ella afirmando:

Dios es un Dios de vivos, no de muertos 

Como anécdota del enfrentamiento entre estas dos posturas, se recuerda cuando Pablo fue llevado a juicio por fariseos y saduceos que buscaban matarlo, y cuando se le preguntó por qué había sido apresado, contestó, refiriéndose a Cristo, que me tienen preso por creer en la resurrección de los muertos, lo que provocó una discusión tan fuerte entre fariseos y saduceos sobre si existía o no la resurrección, que Pablo salió ileso en esa ocasión. 

¿Qué significa la resurrección?

Resucitar en el contexto de la fe cristiana, no es lo mismo que revivirresurrección no es lo mismo que reanimación, como si resucitar significara volver otra vez a la misma vida para continuar envejeciendo, enfermando, y muriendo otra vez algún día.

Resurrección para el cristianismo significaría nacer a una vida nueva, distinta de la anterior, en la que no quedara lugar para las mismas cosas de la vida anterior: muerte, enfermedad o pecado. La resurrección también hablaría de la fe en un Dios justo con los que hacen caso a su llamado de vivir como hermanos, y por eso aunque en vida se hubiera sufrido siendo fieles a ese llamado, por la resurrección el justo obtendría una vida nueva en la que Dios le hiciera justicia también contra los sufrimientos que tuvo en vida.

¿Cuándo sucedería la resurrección?

Puesto que resucitar significa tener un sentido nuevo para la vida, se podría decir que la resurrección se lleva a cabo cada vez que una persona se convierte, Cuando reconoce vivir apartado de Dios en su vida diaria por sus decisiones y acciones (Arrepentimiento, deja su antiguas prácticas y comienza una vida en obediencia) y reconoce a Jesucristo como su único Señor y Salvador (reconoce el sacrificio de Jesús como el pago de sus pecados) y decide restaurar las cosas (Romanos 10:9-10, Juan 1:12), y cuando deja por fin atrás al hombre viejo que alguna vez fue y comienza a vivir una vida nueva (2 Corintios 5), aún dentro de la misma vida física que su hombre viejo tuvo. En ese sentido se puede decir que la resurrección ocurre ya en quien se convierte.

Por otro lado, aún viviendo una vida libre de pecados y situaciones enajenantes, la muerte física le llegará a todo ser humano, la muerte así vista es una cuestión natural. Esto puede resultar frustrante al preguntarse ¿para qué esforzarse por un mundo mejor si de todas formas todos llegan a lo mismo y desaparecen de este mundo? Es ahí donde entra en juego la fe en la resurrección a pesar de la muerte: puesto que Dios sería el principio de toda vida, y a él es llamado todo hombre desde que nace hasta que muere, al terminar la vida las cosas no podrían quedarse en un fracaso sin sentido: Dios llamaría aún al hombre muerto y este resucitaría, con la opción de vivir para siempre en la plenitud de vida que es Dios. En este otro sentido se podría decir que la resurrección ocurre al final del tiempo de la vida de cada ser humano.

Todas las esperanzas escatológicas contienen también una plenitud al final. La resurrección no es la excepción, y en este caso al final del tiempo, la resurrección se llevaría a cabo de manera plena para todos. Esto no quiere decir que la resurrección al morir sea distinta a la resurrección al final del tiempo. Son la misma resurrección desde dos puntos de vista diferentes, pues para todo aquel que muere ¿qué sentido tiene ya el correr del tiempo? ¿no será cierto que, para el que muere, el tiempo pasa en un instante porque en realidad ya no existe, y su resurrección al morir es una y la misma que la resurrección al final del tiempo del mundo? En esa resurrección final, el mundo que terminara, la historia que acabara, resucitaría también a una vida nueva, todo lo viejo será hecho nuevo  De esta forma, la realidad escatológica de la resurrección tiene también dimensiones que ocurren y ocurrirán tanto en el presente como en el futuro.

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